DE
FULL COSTING A ACTIVITY BASED COSTING
por Lluís Verbon
_Full
Costing: un clásico de otra época
_Activity
Based Costing (ABC): l’alternativa
Full
Costing: un clásico de otra época
En la Universidad nos
cantaron sus excelencias y estructuraron toda nuestra concepción
de los costos en su entorno.
Tal vez movidos por la nostalgia o quién sabe si
por la pereza, nos produce angustia el hecho de tener que
desmontar toda nuestra concepción de un tema para
adoptar otra. Y esto nos pasa a todos: profesores de escuelas
de negocio, "controllers" y consultores.
Nos podríamos plantear si el problema del Full Costing
es únicamente su edad. Pero otros métodos
de gestión, como la DPO, vienen de la misma época
y se aplican sin ninguna reserva ni discusión.
El problema del Full Costing (FC) es que ya no es útil
para la mayoría de las empresas. Analizaremos aquí
las razones de esta afirmación.
La esencia del sistema
FC.
Se basa en considerar que el coste del
artículo que se incorpora al almacén de productos
acabados es su coste directo de fabricación. Y se
entiende por coste directo, el de los recursos utilizados
de manera inmediata para dicha fabricación.
En FC, el coste del producto es el de la materia prima que
lo integra, más la mano de obra de fabricación,
más el resto de costes inmediatamente imputables
(energía, amortizaciones de máquinas, ...),
más los costes indirectos de fabricación (mantenimiento,
oficina técnica de fábrica, dirección
de fábrica, ...).
Por lo tanto, los costes incorporados al producto generan
un incremento del valor del almacén, tratado como
ganancia por la contabilidad, y compensa parcialmente los
diversos gastos en los cuales se haya incurrido.
A su vez, las salidas del almacén de productos acabados,
valoradas por el coste directo de fabricación en
el ejercicio en el cual éstas se realizasen, constituyen
el coste del producto entregado al cliente en la venta.
El resto de costes, los indirectos, se consideran pérdidas
del periodo en el que se devengan los gastos.
¿Dónde están
los problemas?
En realidad, el origen del problema se encuentra en el hecho
de que la organización de las empresas de hoy es
muy diferente a la de los años 60, la cual se inspiró
en el modelo FC.
| |
•
En los años 50 y 60 era perfectamente lógico
no dar un trato preferente a los costes indirectos,
ya que estos eran un porcentaje irrelevante del
total del coste. Era una época en la que
los mercados estaban faltos de producto, el consumidor
era poco exigente, la presión fiscal muy
leve y, por lo tanto, las empresas no necesitaban
ni departamentos de I+D, ni marketing, ni gabinetes
de comunicación, ni oficinas de diseño,
ni la mayoría de los actuales departamentos
"staff" que, o no existían, o eran
incipientes.
• La innovación tecnológica
ha desplazado recursos directos hacia actividades
indirectas. El incremento de personal indirecto
ha coincidido con la disminución de personal
de producción. La globalización ha
hecho que, en algunos sectores, la actividad industrial
prácticamente haya desaparecido, mientras
que la comercial, de diseño y administrativa,
es decir, la indirecta, pasa a ser el 100% de la
actividad del negocio. En esta situación
ya no es lógico seguir dando a los costes
indirectos el mismo trato que hace 50 años.
• En el escenario de entorno actual y aplicando
FC, si no se imputan los costes indirectos a los
productos, los resultados pueden llegar a ser absurdos.
Cada producto puede tener márgenes extraordinariamente
altos y, al restar los costes indirectos, el BAIT
de la empresa puede ser negativo.
• Las empresas que hacen el reparto de costes
indirectos por producto acostumbran a hacerlo como
porcentaje sobre la cifra de ventas. Con esta decisión
evitan el efecto expuesto en el punto anterior,
pero pagando el peaje de falsear los resultados. |
¿Por qué
los resultados del Full Costing son falsos?
1. Si hemos distribuido los costes indirectos entre los
productos mediante alguna proporcionalidad, no habremos
tenido en cuenta muchas situaciones como las que siguen:
| |
•
El coste de diseñar un catálogo de
productos no depende del valor unitario de cada
uno.
• El transporte de un producto no depende
de su valor unitario.
• Una operación administrativa o contable
cuesta lo mismo, sea cual sea el importe de las
transacciones.
• Un producto de poca venta puede generar
más costes de promoción o distribución
que uno de ventas mayores.
|
2. Además, para la mayoría de empresas, la
rentabilidad no se tendría que establecer por producto,
ya que gran parte de los costes incurridos son para gestionar
la relación con los clientes. Suele ser más
útil plantear los resultados en términos de
rentabilidad por cliente.
Activity
Based Costing (ABC): la alternativa
Los tiempos están cambiando. Mejor dicho: han cambiado.
La informática se ha convertido en el mecanismo de
coordinación preponderante en la mayoría de
las organizaciones. Con su penetración universal,
las nuevas tecnologías han desplazado, por deficientes
y caros, los sistemas de coordinación de procesos
basados en la jerarquización directiva por funciones
especializadas.
Esto lleva a la aplicación de unos criterios de estructuración
de las organizaciones no basados ya en las funciones, sino
en los procesos.
El ABC es perfectamente coherente con esta concepción
actual de la estructuración de las organizaciones.
Así, un sistema ABC nos dirá que el coste
de un producto es consecuencia del consumo de una determinada
actividad a la hora de elaborarlo, cuál es el coste
de la actividad, cuál es el importe de cada gasto
que recibe la actividad, ....
Es decir, las magnitudes que se manejan en ABC hacen referencia
a procesos, actividades y sus costes. Constituye una novedad
respecto de otros sistemas, pero no hay duda de que se trata
de variables fácilmente comprensibles por personas
sin una formación especializada en costes.
¿Soluciona el ABC
todos los problemas de Full Costing?
Sí. En ABC también se tienen que tomar algunas
decisiones para repartir los costes acumulados en actividades
entre los productos o los clientes a los que estas actividades
añaden valor, pero el método permite establecer,
para cada caso, la mejor variable. También permite
conocer el coste de las actividades realizadas específicamente
para añadir valor a los clientes e imputarlo de una
manera justa a cada cliente.
¿Qué hay
que hacer para aplicar ABC?
El análisis de costes por ABC implica seguir un proceso
formado por las siguientes etapas:
| |
•
Establecer de qué queremos conocer
el coste y de qué queremos conocer la rentabilidad.
Lo más habitual es querer saber los costes
de los diferentes productos y la rentabilidad de
cada cliente o grupo de clientes.
• Identificar todas las actividades
que se realizan dentro de los procesos de la organización.
Un proceso es, por lo tanto, una secuencia de actividades
que da un resultado determinado. A su vez, una actividad
está compuesta por tareas elementales.
• Identificar todos los portadores
de coste. El portador es el ejecutor de
las actividades. Se puede tratar de una persona
o de una instalación o de la combinación
de ambos.
• Establecer los costes de cada portador.
Será la suma de su coste propio más
los costes de estructura que le correspondan. Para
establecer el coste será necesario analizar
los gastos recogidos para la contabilidad general,
por si hubiese que dejar alguno fuera del análisis.
Es habitual apartar los gastos extraordinarios o
financieros. También es posible que un gasto
se considere directamente imputable a un producto
o a un cliente, y se excluya, por lo tanto, del
análisis ABC.
• Establecer las dedicaciones de cada
portador a cada actividad. Se establece
en porcentaje.
• Calcular el coste de cada actividad.
Es el resultado de multiplicar el coste del portador
por el porcentaje de dedicación a cada actividad.
• Establecer un "driver"
de cada actividad. Consiste en definir,
para cada actividad, si añade valor al producto
o al cliente. En cualquier caso, se tiene que concretar
la variable (driver) que relaciona la actividad
con cada producto o cliente. También habrá
que saber el valor del "driver" para cada
producto o cliente.
• Cálculo del coste de los
productos. Resultado de aplicar los "driver"
de productos y sumarle, si es necesario, los gastos
excluidos del análisis por haberse considerado
directamente imputables.
• Concretar las ventas a cada cliente:
importe y productos suministrados. Esto
permite calcular la rentabilidad del cliente. Al
ingreso por ventas se le resta el coste de productos
vendidos, el coste de las actividades de cliente
y los gastos imputables directamente al cliente.
Esta rentabilidad constituye el objetivo genérico
de todo análisis. |
¿Cómo se
hace?
Para hacer un análisis puntual se puede utilizar
la aplicación Excel. Es tan sencillo
como crear hojas de datos de entrada, hojas de elaboración
de datos y hojas de salida de datos.
El problema aparecerá si pretendemos actualizar el
modelo con datos de otro periodo, o introducir modificaciones
estructurales. Pronto descubriremos que la herramienta es
demasiado débil, que el proceso es muy laborioso
y que, en definitiva, es necesaria una aplicación
"ad hoc".
Nuestra experiencia: ABCCONTROL
Después de unos primeros análisis apoyados
en hojas de cálculo, tomamos la decisión estratégica
de generar nuestra propia aplicación informática
que aportase flexibilidad operativa, seguridad en el rigor
del trato de los costes en cada reparto sucesivo y la máxima
potencia en la obtención y análisis de resultados.
Así nació ABCControl. Es
una aplicación semielaborada que adaptamos a cada
empresa de acuerdo con sus necesidades específicas.
En general, la demanda de nuestro cliente es conocer la
rentabilidad por cliente o el coste de un encargo. Los resultados
han sido siempre satisfactorios. Nuestros interlocutores
han considerado la aportación de información
que el sistema les ha supuesto, siempre muy orientada a
sacar conclusiones dirigidas a la toma de decisiones.
Otro aspecto que ha hecho valorar positivamente nuestra
colaboración es que el plazo entre el inicio del
proyecto de implantación y la obtención de
resultados es breve. En función de la disponibilidad
del cliente, en 8 semanas se puede haber realizado todo
el proceso.
por Lluís Verbon
|
 |
|
|